Ambientacion

Hace muchos años, un bebe nació, más para la sorpresa de la gente, él bebe brillaba, aquel niño fue conocido como él bebe luminiscente. Lejos estaban los humanos de comprender que aquel seria apenas el principio de los cambios, de la evolución que el ser humano tomaría a partir de allí. Los años pasaron y la gente comenzó a nacer con capacidades únicas, habilidades inigualables que antiguamente se creerían imposibles, telekinesis, pirokinesis, la capacidad de volar, súper fuerza, la variedad de estas capacidades era simplemente infinita, estas habilidades sobrenaturales pasarían a llamarse Quirks. Más de un siglo paso ya, y aquello que era sobrenatural se volvió natural, hoy día un 80% de la humanidad posee un quirk, una habilidad única o al menos una fisiología única, y aquello que antiguamente solo se vería en historietas para niños que tanto soñaban con volverse uno, se volvería una de las profesiones más buscadas de toda la tierra, los Superhéroes. Decenas de academias fueron creadas a lo largo del mundo, enseñando a jóvenes como usar su poder, su quirk, de manera eficiente, convirtiéndolos en superhéroes profesionales, personas que se encargaban de solucionar los problemas más graves del mundo en nombre de la ley y el orden, estos recibían pagos por sus servicios y serian aclamados por la gente como héroes que salvaban el día. Mas siempre que haya luz, debe existir la oscuridad, siempre que haya bondad, debe existir la maldad. Siendo casi toda la población humana capaz de utilizar habilidades únicas otorgadas por su quirk, así como nacieron los superhéroes, nacieron también los villanos, fue así como la balanza del mundo comenzó a cambiar, a inclinarse por motivos distintos a los comunes. A medida que más héroes nacían, mas villanos aparecerían, personas que utilizaban su quirk para maldades, robar, matar, causar destrucción en las ciudades… fue así como el caos, el conflicto entre el bien y el mal, comenzaría a dejar sus marcas en el mundo… más ¿Qué lado seria el vencedor? Bueno eso nadie podría saberlo, después de todo, la historia de este mundo aún se está escribiendo, dependerá de los héroes o villanos que aparezcan el curso que este mundo fuese a tomar…
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La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

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La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

Era curioso ver como todo cambiaba tan dramáticamente de un día para otro, como el ambiente de la casa pasaba de ser completamente alegre a estar cargado de una tensión que dificultaba el respirar. Si, la situación que se encontraba atravesando tenía ciertamente desconcertado a un pequeño Ryan de tan solo cuatro años, un niño que había comenzado el jardín de infantes hacía poco más de un año y que, luego de ciertos sucesos ocurridos días atrás, no sabía qué pensar respecto al cambio en la actitud de sus padres. En su mente aún estaban muy frescas las imágenes de ese día, cuando lo mandaron de vuelta a casa temprano debido a lo que su maestra describió como "Una ocasión muy especial" en la que debía de pasarlo con sus progenitores. La expresión de terror en el rostro de sus padres, jamás olvidaría el grito de horror de su madre al verlo a los ojos.

Las discusiones en la habitación contigua no lo dejaban dormir, ni siquiera tapándose los oídos y haciéndose bolita bajo las cobijas de su cama lograba conciliar el sueño. Le incomodaba mucho aquel parche que le habían hecho ponerse para cubrir su ojo derecho, pero tenía totalmente prohibido quitárselo. Al otro lado de la pared podía escuchar a su madre gritando, vociferando con odio un sin fin de improperios e insultos contra su padre. En el pasado ellos nunca peleaban, eran el modelo de pareja ideal, pero desde ese día las discusiones parecían no parar en ningún momento. Las miradas de odio nada disimuladas que su madre le dedicaba a su padre... Era insoportable tener que verlos así, peor aún al ser solo un niño pequeño que no entendía la razón del cambio en sus padres.

Lamentablemente, ese no sería el único ni principal problema del pequeño Ryan en esa fría noche de invierno. No, ni mucho menos.

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Mensaje por Ryan el Lun Jul 18, 2016 3:01 am

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

Un niño asustado y confundido, quien no comprendía lo que estaban pasando en su hogar, sollozaba en silencio mientras trataba en vano de no escuchar los gritos de su madre, quien discutía con su padre en la habitación contigua. La pared no era lo suficientemente gruesa, ni sus cobijas podían aislarlo de lo que pasaba, ya que por mucho que lo intentara no podía dejar de escuchar. Los minutos pasaban y no parecía haber indicios de que la discusión fuera a terminar pronto, y el aguante del pequeño no soportaría ni diez minutos más de escuchar gritos e insultos de la voz que en el pasado relacionaba nada más que a palabras de cariño y aliento. Finalmente, luego de escuchar una oración que jamás debió escuchar, Ryan no pudo soportarlo más y se levantó de su cama, salió corriendo de su habitación y luego de la casa, escapándose por una ventana.

Un niño pequeño caminando por las oscuras calles de Londres, sólo y triste, sin saber a dónde ir ni qué hacer, pero con la clara idea de que no quería volver a su hogar si tenía que seguir escuchando la discusión de sus padres. Sus pasos eran lentos, arrastraba los pies al caminar, generando un pequeño ruido que resonaba en el silencio de las calles vacías. El parche le seguía molestando, tenía que moverlo constantemente para limpiarse las lágrimas que brotaban de su ojo tapado, mismo ojo que no tenía permitido mostrar y que siempre debía de estar oculto bajo aquel parche negro que le fuera entregado días atrás de manos de su padre.

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Mensaje por Ryan el Lun Jul 18, 2016 3:41 am

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

Los inseguros pasos del pequeño lo aventuraban por las distintas calles de la ciudad, alejándose cada vez más de su hogar y del sonido de los gritos. Sin saberlo, poco a poco se estaba internando en la zona más peligrosa de la ciudad, lejos de la seguridad de las calles principales y los barrios adinerados, cuya vigilancia constante convertía en un objetivo imposible para la delincuencia y el vandalismo de la época. No obstante, pese a la buena seguridad de la ciudad, siempre había lugares donde la peor escoria de la sociedad lograba reunirse, y, lamentablemente, el pequeño se encontraba Ryan ingresando por su cuenta en las fauces del lobo. Para empeorar las cosas, en su afán por continuar con la discusión hasta ver el sol en el horizonte nuevamente, los padres del niño aún no se habían percatado de su escape, razón por lo cual no habían llegado en su búsqueda aún y no lo harían en un buen tiempo.

Mamá mala, papá malo, ya dejen de pelear ―susurraba el niño mientras se limpiaba las lágrimas que seguían escapándose de sus ojos, manteniendo a mirada en el piso mientras continuaba avanzando sin un destino aparente. Solo caminaba y caminaba, perdido en sus pensamientos y cavilaciones, tan así que ni siquiera pudo percatarse del cambio en la calidad de la calle, el cómo iban apareciendo grietas y pozos en su camino, además de zonas no pavimentadas, las cuales le llenaban los zapatos de tierra al cruzar sin siquiera fijarse en el barro y los charcos. En su inocencia el pequeño no se había percatado del cambio en sus alrededores, como ya no había lujosas casas rodeándolo, sino unas mucho más precarias y pequeñas. Sin imaginarse lo que le esperaba, siguió aventurándose en el interior del que era el barrio más temido de todo Londres.

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Mensaje por Ryan el Lun Jul 18, 2016 12:54 pm

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

Parados en una esquina, un grupo de malvivientes platicaba a los gritos acerca de las atrocidades que habían cometido a lo largo de la semana, presumiendo acerca de su sangre fría a la hora de matar. Eran la escoria de la escoria, de los más buscados de la ciudad― Callense un poco, y miren eso ―la voz del líder se antepuso ante todas las demás, convocando un inusitado silencio. Inmediatamente todos los presentes voltearon en la dirección en que éste señalaba, enarcando una macabra sonrisa al ver a un pequeño niño caminar solo por el centro de la calle, mirando el suelo y claramente deprimido― Al parecer tenemos una pequeña visita, y por su forma de vestir diría que sus padres son peces gordos ―la malicia en sus miradas era casi palpable, definitivamente el pequeño se había metido en un problema serio.

Hey, enano ―Ryan levantó la mirada, sorprendido por escuchar algo luego de tantos minutos de silencio, percatándose recién entonces de que no reconocía nada de las calles por las cuales caminaba. asustándose naturalmente y aún más al ver el grupo de sujetos que se le acercaban con aires amenazantes― Ni pienses en correr, tus pequeñas piernas no te llevarán muy lejos ―la maldad en los ojos de quien lideraba el grupo, un sujeto de pelo blanco acomodado en una cresta alta, vestido con una chaqueta de cuero negra y un jean ajustado del mismo color, acompañado de botas que no cambiaban de tonalidad. Las típicas pintas de matón, vamos― Tengo cosas que hablar contigo

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Mensaje por Ryan el Lun Jul 18, 2016 2:07 pm

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

¡Ya déjenme! ¡Verán cuando llegue mami y les deje la cara roja a puñetazos! ―el pequeño Ryan forcejeaba en vano mientras era sostenido por el cuello de su pijama, con la espalda contra la pared y los pies a varios centímetros del suelo, pues la fuerza de aquel que lo amenazaba era suficiente para levantarlo sin necesidad de mucho esfuerzo. Haciendo uso del poco valor que le quedaba nombraba a su madre, una conocida heroína en sus tiempos, quien había dejado de lado le vida de atrapar a villanos al enterarse de que estaba embarazada de él. Nadie en su sano juicio atacaría al heredero del famoso clan de la Salamandra, poseedores de un Quirk hereditario que les permitía cubrir su cuerpo de duras escamas y secretar veneno a placer, además de ser expertos en el combate cuerpo a cuerpo. Veloces, ágiles, letales, pero claro, esos malvivientes no sabían de esto y, aunque lo supieran, lo más probable era que las cosas empeorarían.

Si, niño. Vamos, grita por tu mamita ―apoyando una navaja sobre su cuello, el sujeto que lo sostenía le hizo un muy pequeño corte sobre su blanquecina piel, generando un pequeño chillido de dolor por su parte― Nos divertiremos con ella si llega a aparecer, jejeje ―la malicia en su voz era asquerosamente obvia, tanto que logró callar al niño, quien, a pesar de su inocencia, supo darse cuenta de que no podía estarse refiriendo a nada bueno, y que si seguía gritando lo más probable era que las cosas se pusieran peor― Muy bien, parece que no eres tan tonto después de todo ―los ojos llorosos, o, bueno, ojo lloroso del pequeño Ryan, no parecía tener efecto en esos monstruos, porque no había otra forma de llamar a tales bastardos. Las cosas se estaban poniendo muy feas, mientras los padres del pequeño seguían sin percatarse de su desaparición

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Mensaje por Ryan el Mar Jul 19, 2016 12:09 am

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

Ryan sentía miedo, claro que sentía miedo; estaba completamente aterrado, pero a la vez sabía que no podía hacer un gran escándalo, pedir ayuda. Si lo hacía, nada garantizaba que ese pequeño corte en su cuello no se profundizara mucho más de un segundo a otro. Era joven, demasiado joven, pero a pesar de eso ya demostraba ciertas facultades de análisis y diagnóstico de situaciones, así como una inusitada habilidad para mantenerse "tranquilo" en una situación tan tensa. Claro, tranquilo dentro de lo que un niño de cuatro años puede estar.

Verán cuando mamá venga, les va a patear el trasero... ―apretando los ojos con fuerza, el pequeño trataba de contener las lágrimas lo máximo posible, sin querer mostrarse más débil frente a esos bastardos― Apúrate, mamá... ―una y otra vez intentaba convencerse de que su madre llegaría pronto, que derrotaría a esos sujetos y luego volverían a la casa, donde ya no habría peleas ni discusiones, donde todo volvería a la normalidad. A pesar de todo, él seguía siendo un niño, y como niño se ilusionaba con cosas que no estaba en su poder el cambiar o arreglar.

Vaya, es un bonito parche el que tienes allí ―comentaba el malnacido que lo mantenía sujeto por el cuello del pijama, tocando el parche con el índice mientras el resto de miembros de la pequeña banda se acercaban a curiosear, pero sin llegar a cortar demasiado la distancia para respetar el espacio personal de su lider. Instintivamente el pequeño se cubrió con ambas manos, recordando las palabras de su padre unos días atrás;

"― Por nada del mundo debes quitarte ese parche ―"

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Mensaje por Ryan el Mar Jul 19, 2016 3:14 am

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

Uno de los miembros de la banda se acercó un poco más, al parecer confiado en que el líder no le diría nada ya que había especial confianza entre ambos, eran amigos desde pequeños― Oye, ¿Planeas matarlo? ―al pequeño se le escapó el aire al escuchar esa pregunta, mirando rápidamente al recién llegado con terror en sus ojos― Si es así apúrate, que los chicos se pondrán nerviosos por la posible aparición de algún héroe. Ese enano hizo un gran escándalo y los vecinos de la zona pueden haber dado aviso de que algo pasaba ―al parecer él era quien pensaba en el grupo, ya que quien aparentaba liderar a los demás tan solo asintió a sus palabras y volvió su atención al niño, separándolo un segundo de la pared para luego volver a azotarlo contra la misma.

Ya escuchaste, niño. Te queda poco tiempo, así que coopera y dame ese parche tan bonito que tienes ―pese al miedo, el pequeño Ryan seguía forcejeando y cubriéndose con las manos con tal de que dicho parche no le fuera arrebatado. Sin embargo, por mucho esfuerzo que hiciera, su fuerza no se comparaba con la de aquel adulto entrenado. Más temprano que tarde sus pequeñas manos cedieron, culminando en la remoción del pequeño aditamento de cuero negro que había prometido no quitarse jamás― Bien, es una buena pieza. Ahora, veamos cuantos golpes eres capaz de... ¡!―las palabras se le borraron de la garganta al sentir una terrible presión proveniente del niño, posando la mirada sobre éste para encontrarse con la apariencia de su ojo oculto. Esos colores claros... ocultaban demasiada maldad para lo que aparentaban.

Papá dijo que no me lo quitara...

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Mensaje por Ryan el Mar Jul 19, 2016 5:37 pm

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

¿Qué dices? ¿Qué demonios te pasa? ―sorprendido y desconcertado por el extraño sentimiento de terror que lo invadió al ver ese ojo celeste, oculto tras un parche segundos atrás, pero sacado a relucir debido a su propia malicia, el sujeto soltó al niño, dejándolo tocar el suelo luego de varios minutos elevado unos centímetros sobre el mismo debido al agarre que sostenía sobre el cuello de su pijama. Retrocediendo unos pasos, quien era la voz cantante de ese grupo de maleantes se reunió con su segundo al mando y el resto de su esbirros, manteniendo todos la mirada fija en el pequeño, quien no hacía ningún movimiento luego de haber caído sentado en el suelo― ¿Qué tiene éste niño? Díganme que no soy el único que lo siente ―decía al resto, nervioso y con pequeñas gotas de sudor bajando por sus sienes.

Puede ser un Quirk, quizás sea de una familia de héroes ―la voz de la razón habló, arrojando un poco de luz sobre lo que estaba pasando. Sin embargo, a pesar de ya hacerse una idea de la razón de se ojo tan extraño y el horrible sentimiento de muerte que rodeaba al pequeño, esto no alcanzaba para tranquilizar a nadie― ¡Oye, niño! ¿Qué pasa con tu ojo? No deberías jugar al héroe solo porque tienes un Quirk, igual te podemos matar ―un vano intento de sacar valor de donde ya no había, desde el momento en que ese ojo había sido destapado todo el valor y las agallas habían desaparecido.

Le prometí a papá que no me lo quitaría... ―el pequeño, al parecer, también estaba siendo afectado por ese extraño ojo; su voz sonaba extrañamente macabra― Pero ustedes me lo quitaron, ustedes... ―todos los presentes tragaron duro, viendo como al abismo se abría bajo sus pies― Ustedes son malos, ustedes merecen ser castigados...

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Mensaje por Ryan el Miér Jul 20, 2016 2:36 am

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

La verdadera historia de The Devil Eye era todo un misterio para aquellos ajenos a la familia paterna de Ryan, un clan oriundo del norte de Japón y cuya maldición se había convertido en no más que una mera leyenda urbana. Las malas lenguas habían esparcido el rumor de que todos los miembros de la familia tenían un Quirk de maldición, cuyo efecto era acabar con la vida de todo aquel que mantenga contacto visual con ellos de forma periódica. Debido a esto, y a la ignorancia de la gente, el clan se vio marginado por la sociedad, ganando el apodo de "Los sin ojos" ya que nadie se atrevía a mirarlos a los mismos cuando se cruzaban con uno. La realidad era otro, ya que, muy lejos del pensamiento popular, el Quirk maldición de la familia solo se había visto una vez en el pasado, siendo de los primeros en manifestarse ante una humanidad que no sabía nada de este fenómeno. Desde entonces, The Devil Eye no había sido portado por nadie más, pero todo el clan temía por las últimas palabras del primero y, hasta hacía una semana, único portador del Quirk. Palabras devastadoras, las cuales auguraban que la maldición volvería a aparecer en un futuro.

Las palabras de un villano en su lecho de muerte...


Deben ser castigados, purgados... ―el semblante del pequeño había tomado un tono sombrío. Conforme éste se levantaba, dejando que la sombra de su flequillo cubriera su ojo derecho, los malvivientes retrocedían. Trataban de alejarse de esa horrenda sensación que les cerraba la garganta y secaba los ojos, ese sentimiento de que la vida se les iba de a poco― Basura como ustedes solo sirve para manchar las paredes ―la mano izquierda del niño se elevó, con la palma extendida hacia los aterrorizados maleantes. Una densa energía blanca brotó de debajo del flequillo del niño, apartando el mismo en el proceso, para mostrar el iris anormal de la maldición. Esa misma energía blanca se aglomeró sobre la pequeña mano del niño, y antes de que nadie pudiera hacer nada, entre desgarradores gritos de dolor, The Devil Eye cobró sus primeras víctimas.

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Mensaje por Ryan el Jue Jul 21, 2016 12:35 am

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

El miedo no les permitió moverse, hacerse a un lado y salir del ratio de acción de la habilidad que el pequeño niño estaba utilizando. Antes de que pudieran siquiera rogar por sus vidas, una absurdamente potente onda de choque los golpeó, incrustándolos en una pared. Los quejidos de dolor e insultos no se hicieron esperar, pero poco les duró el momento de rabia cuando un segundo impacto terminó de triturar los pocos huesos que les quedaban intactos, acabando así con sus vidas de forma rápida y -casi- indolora. No obstante, esto no parecía ser suficiente para la oscuridad que se había adueñado de la mente de Ryan, oscuridad nacida de ese ojo maldito. Una y otra vez, más y más impactos convertían los cuerpos inertes de los malvivientes en no más que un montón de carne y sangre manchando la pared, pared que se veía próxima a ser derrumbada por la fuerza de los golpes.

Escoria ―la pared cedió, los ladrillos volaron, al igual que los restos deformes de quienes minutos antes presumían de las atrocidades que habían cometido en los últimos días― Escoria, pura escoria ―la sed de sangre del pequeño parecía no estar satisfecha aún, los impactos seguían y la siguiente pared parecía estar cerca de ceder. Debido al escándalo los vecinos de la zona ya habían avisado a las autoridades y, mientras observaban el sádico espectáculo que estaba dando el niño, ninguno se atrevía a detenerlo ni intentar hablar con él. En su pequeña sonrisa se reflejaba tanto placer, que solo verla les paralizaba las piernas― Todos merecen morir, no son más que escoria ―una escalofriante carcajada se escapó de sus labios, al tiempo en que la energía blanca que se aglomeraba en su mano se volvía más y más densa. Al parecer el juego había terminado, y ese demonio iba en serio.

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Mensaje por Ryan el Jue Jul 21, 2016 8:57 pm

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

La brillante energía blanca que se acumulaba en la mano del pequeño comenzó a distorsionar la imagen debido a su intensidad, resquebrajándola como si de un vidrio golpeado se tratase. Pequeños ondas de choque, mínimas en comparación con las anteriormente liberadas, parecían ser emitidas de forma contante conforme el poder se acumulaba. Los presentes en el lugar se vieron obligados a retroceder, empujados por dichas ondas, además de por el propio miedo que les generaba lo que podría pasar una vez esa energía llegara al límite que, al parecer, el pequeño estaba buscando― No merecen piedad, todos deben morir ―la locura que se reflejaba en su distorsionada voz era inusitada para un niño de su edad, aterraba los corazones de quienes eran capaces de escucharlo― La muerte los salvará, serán purificados en el más allá ―las venas alrededor del ojo del niño comenzaban a hincharse, al tiempo en que se tornaban de un color negro, como si la propia sangre que pasaba por el Quirk se tornara completamente negra― Deben morir, morir, morir, ¡Morir! ―todo indicaba que no faltaba mucho para que esa abrumadora concentración de energía fuera disparada, pero un segundo antes de que kilómetros de ciudad fueran reducidas a escombros, una silueta llegó al lugar de los hechos y desvió el disparo hacia el cielo, para luego abrazar al pequeño mientras soportaba la onda expansiva generada por tal potencia liberada de golpe. El cielo nublado se abrió ante tal poder, despejando un área que comprendía kilómetros y kilómetros de ciudad.

¡Ya basta, Ryan! ―el padre del niño, un hombre joven de cabello negro azulado y ojos negros, se aferraba a su hijo con desesperación, aterrorizado por la idea de haber llegado demasiado tarde. A escasos metros la madre del niño observaba la situación, asustada de lo que su propio hijo era capaz de hacer― Ya pasó, hijo. Papá y mamá están aquí, nadie te hará daño ―los forcejeos cesaron luego de unos segundos, la calma invadió el corazón del pequeño y, una vez su ojo derecho se cerró, éste entró en un estado de inconsciencia automático. Su madre localizó el parche y se lo volvió a colocar, pero un simple accesorio no cubriría lo que esa noche había despertado. El miedo en el corazón de su madre al ver esa nueva faceta suya, el odio nacido en ella al ver que, por culpa del Quirk heredado de la familia paterna, su hijo ahora era un monstruo. A sus ojos, esa misma noche el pequeño Ryan había muerto, y lo que estaba abrazando quien no sería su esposo por mucho tiempo era solo el cascaron habitado por un demonio.

Las consecuencias de esa noche, donde el cielo fue abierto por un niño que muchos describieron como un monstruo, fueron inmediatas y de importante repercusión: Los padres de Ryan se separaron, éste jamás volvió a saber de su madre; la noticia de la llamada "Masacre del callejón" fue furor en todos los medios de comunicación, pero se reservó la identidad de todos los vinculados al hecho; se le pagó a todos los testigos y familiares de los difuntos para que no dijeran nada.

Ryan despertó semanas después del incidente, recostado sobre una cómoda cama en una de las habitaciones de la mansión cede de su familia en Japón, comenzando a partir de ese día su régimen de entrenamiento y preparación para confrontar la vida ahora que era oficial que The Devil Eye había vuelto a encarnar en él.

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Mensaje por Ryan el Sáb Jul 23, 2016 12:04 am

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Re: La maldición que me persigue [Solitario | Pasado | Ryan]

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